“Cuando voy a Maracaibo, y empiezo a pasar el puente, siento una emoción tan grande que se me nubla la mente”, recita la gaita interpretada por Cardenales del Éxito en la voz de Ricardo Cepeda. Un estribillo que describe el sentimiento del zuliano al cruzar el majestuoso Puente General Rafael Urdaneta, y vislumbrar la belleza del Lago, ambos de celebración este lunes 24 de agosto.
Fue en 1499, hace 527 años, cuando el español Alonso de Ojeda avistó por primera vez el Lago. Se cuenta que, al observar los palafitos de los indígenas añú, exclamó “Venezziola” por su parecido con Venecia, la popular ciudad italiana. Sin embargo, la teoría aún causa conflicto entre los historiadores.
Los marullos del Lago fueron los que arrastraron a la tablita de madera que actualmente es la Reliquia de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá. Además, en el inmenso cuerpo de agua fue donde se desarrolló la batalla que en 1823 selló la independencia de Venezuela.
Sobre el estuario reposa el Puente General Rafael Urdaneta, la imponente obra de hormigón armado inaugurada en 1962, hace 64 años.
Alrededor de 200.000 personas asistieron a la apertura del importante tramo vial que conecta a la costa occidental del estado Zulia con el resto del país. El acto contó con la presencia del entonces presidente Rómulo Bentancourt.
Diseñada por el ingeniero italiano Riccardo Morandi, y construida por el Consorcio Puente Maracaibo (CPM), la armazón tiene una longitud exacta de 8.678 metros, 134 pilas, con bases ancladas en el fondo del lago, a una profundidad de 60 metros (para permitir el pase de embarcaciones de hasta 45 metros de altura), y tiene dos carriles por sentido, soportando un tráfico promedio de 45 mil vehículos diarios.
Su nombre se debe al héroe zuliano independentista Rafael Urdaneta. Es el segundo puente más grande de América Latina, y sigue siendo una de las estructuras en hormigón armado más grandes del mundo. Un símbolo indiscutible de la modernidad y el progreso de la Venezuela petrolera.

