El empresario pasó de restricciones legales a convertirse en socio central del mayor acuerdo petrolero de la historia
Alejandro Betancourt experimentó un cambio vertiginoso en su posición en apenas unos meses, según un análisis del Financial Times. El empresario venezolano pasó de enfrentar restricciones legales en el Reino Unido a convertirse en el interlocutor central de Washington para la reactivación de la industria petrolera de Venezuela.
El diario británico lo describe como el hombre que sería el “virrey” de Trump en el país, una figura decisiva en el proyecto energético más ambicioso de la región. A través de North American Blue Energy Partners (NABEP), su compañía y la segunda mayor empresa petrolera privada de Venezuela, Betancourt asume junto a la administración Trump el control de más de 65.000 millones de barriles de reservas. El propio presidente estadounidense lo definió con su estilo característico: “el mayor acuerdo petrolero de la historia”.
El Financial Times subraya que la elección de Betancourt responde a una lógica pragmática: Estados Unidos recurrió a un operador con capacidad de ejecución comprobada para desarrollar las reservas petroleras venezolanas. Washington necesitaba un socio con conocimiento del terreno, capacidad operativa y acceso a los circuitos de decisión venezolanos. Una fuente de la industria petrolera con conocimiento del acuerdo lo resume en términos concretos: “Delcy Rodríguez y el Gobierno estadounidense ven a un hombre que ha resuelto problemas financieros y logísticos una y otra vez”.
Ese historial de ejecución práctica es, según el diario, el activo que lo colocó en el centro de la operación. El periodista venezolano César Batiz, que ha investigado su trayectoria, lo describe como “un operador hábil”, reconociendo su destreza para moverse en escenarios complejos.
Betancourt, de 46 años, nació en una familia adinerada que cuenta entre sus antepasados con un expresidente de la República y el creador de la vacuna contra la lepra. Estudió en el Colegio Cumbres de Caracas antes de trasladarse a Boston, donde cursó Economía y Administración de Empresas en la Universidad de Suffolk. Su fortuna se construyó en el sector eléctrico venezolano: una de sus compañías, Derwick Associates, obtuvo entre 2009 y 2011 contratos para construir plantas eléctricas, en un momento en que una severa sequía había afectado gravemente las represas hidroeléctricas que suministran la mayor parte de la electricidad del país.
El giro que describe el Financial Times refleja la transformación acelerada de la relación bilateral desde enero, cuando la administración Trump comenzó a trabajar estrechamente con la presidenta Delcy Rodríguez para reactivar la economía del país. NABEP se convierte así en el vehículo de una operación que busca devolver a Venezuela su condición de potencia energética del hemisferio occidental.
Fuente: https://www.ft.com/content/9dbf9c9a-b3e2-4701-b584-dca72b349716?syn-25a6b1a6=1

